Los dioses han muerto, al menos eso es lo que todo el mundo dice. Todo lo que huele a magia divina ha sido proscrito, los Objetos Consagrados a las antiguas divinidades se han convertido en los tesoros más apreciados y también en los más peligrosos.
Las antiguas religiones se han transformado en cultos cerrados, que van desde grupos de interés a pandillas callejeras. Estos confabulan y se enfrentan, dentro de un aparente monoteísmo, con el fin de recuperar a sus deidades y su poder. Todo sucede bajo la mirada inquisitiva de la religión oficial del imperio: el culto a la Madre del Dolor.
La Madre del Dolor proclama que lo único cierto es la muerte y el éxtasis de la vida es solamente una herramienta, un instante. Hemos sido enviados a este mundo a tomar todo lo que podamos y en la muerte se nos medirá en base a lo que hayamos conseguido; el dolor es el estado natural de las cosas y solamente los más fuertes y preparados están llamados a dejarlo atrás y recibir la atención de la Diosa.
Un enano imperial, Otzuka “Heraldo del Velo”, ha contratado a tu grupo para recuperar una reliquia menor, una araña hecha de coral negro, de la finca de una de las familias más importante. El trato es más que interesante, entrar, robar y llevarse todo lo que encuentren, Otzuka solamente conservará la araña y otros objetos sagrados del lugar, “el resto es todo suyo, no es que unos sucios sectarios traidores puedan reclamar a las autoridades por un robo de estas características…”